Nazareno urbano

Hoy, hacia las 6:15 de la madrugada, la policía encontró a un hombre arrastrando un enorme tronco en forma de cruz, sólo cubierto por una sucia sabana enrollada precariamente a la cintura. 

 

Diario “El Corro”
Viernes 25 de marzo de 2005 , 6:15 a.m.
Bogotá D. C.


Hoy, hacia las 6:15 de la madrugada, la policía encontró a un hombre arrastrando un enorme tronco en forma de cruz, sólo cubierto por una sucia sabana enrollada precariamente a la cintura. El sujeto presentaba laceraciones por todo su cuerpo, en especial el costado izquierdo en donde se alcanzaban a ver las costillas en carne viva. Esas laceraciones al parecer, hechas con un látigo antiguo, de los que tiene pequeños ganchos en forma de anzuelos cuyo objetivo es engarzarse y levantar la piel. Dentro del espesor de la cabellera, larga y enredada, se encontró una rama de espinas diseñada para dar la apariencia de corona que vulneró la piel de la víctima y dibujó en su rostro grandes chorros de sangre ya coagulada, que inundó los lacrimales de sus ojos intensamente rojos. La cruz esta adosada a su espalda a través de numerosas cadenas que terminan en ganchos incrustados con sevicia en la piel, tal vez el objetivo de tal artificio era evitar que el plagiado desechara la cruz y la mantuviera firme en su recorrido por la carrera séptima. El hombre de aproximadamente unos 33 años de edad, presentaba gran pérdida de sangre, taquicardia, desnutrición y conmoción general que se representaba en pequeñas convulsiones. Luego de desengancharlo de la pesada cruz, el sujeto fue remitido de carácter urgente a la Clínica Los Mártires, muy cercana al sitio en donde se encontró y en donde murió poco después. El rastro de sangre deja ver que su periplo por la carrera séptima comenzó a la altura de la 72 y terminó en la 53. Pudo ser dejado allí por un vehículo aún no identificado, pero que por la magnitud de la cruz que cargaba, bien podría deducirse era una camioneta o furgoneta. El individuo que, luego se supo, respondía al nombre de Felipe Jaramillo Sáenz, natural de la ciudad de Bogotá, dos meses atrás fue visto por última vez abordado su vehículo, un mercedes Benz E 320 y del que nunca se encontró pista. 

El hecho se le atribuye a un pequeño grupo fanático que al parecer ven en Herodes al Mesías prometido por Dios. Este grupo asegura que por ser Dios el todo poderoso, no enviaría a un simple hombre a la tierra sin tener más poder que cualquier hombre. Dios no pondría a su hijo a padecer la ignominia de algunos pocos que ni siquiera se darían por enterados de que su muerte los salva, - ¿Salvarnos de que? Dirían, si después de muerto la lucha por sobrevivir sigue siendo la misma. ¿Salvarnos de nosotros mismos? ¿Pero si todavía en estos tiempos nos seguimos matando, de nada sirvió el sacrificio? (texto extractado del libro logustum, escrituras sagradas para los Herodianos)

Al parecer este hecho no es el único que se haya registrado. Cada sábado, después de la Semana Santa que celebra el mundo cristiano, un hombre de 33 años es ajusticiado por esta secta, - en conmemoración de la fecha que liberó al hombre de la mansedumbre y los proyectó como un ser con poder de reunirse y trabajar por su destino. – (testimonio ofrecido a este medio a través de una carta anónima y de la que sólo extractamos esta frase).

 

Por, Iván René León

 

Sobre el autor...

 

A través de una encuesta a conocidos. Qué es: Padre, esposo, hijo, hermano, amigo, conciliador, colaborador, entusiasta, proactivo, conciso. Qué hace: Publicidad, docencia. Qué le gusta: escribir, leer, dibujar, el cine, la televisión. Cuáles son sus metas por cumplir: Un novela gráfica, mi segunda novela y por fin publicarla, un cortometraje, una  investigación en comunicación.

 

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